Terapia ocupacional y Ataxia 

  

Fuente, 29/09/2015

 

La terapia ocupacional tiene como objetivo conservar la independencia del individuo y minimizar dentro de lo posible los efectos incapacitantes de la enfermedad. Con la ataxia las actividades más cotidianas como beber un vaso de agua, peinarse.. Pueden requerir un esfuerzo extra, es por ello que el entrenamiento en las actividades de la vida diaria es imprescindible en pacientes con ataxia para intentar llevar una vida independiente el mayor tiempo posible.

El plan de intervención se desarrolla en colaboración con el cliente y está basado en sus objetivos y prioridades.
Las estrategias de intervención utilizadas serán:

-Modificaciones del contexto o entorno físico: Asesorar para adaptar el entorno a las características del usuario.

-Modificar la demanda de la actividad: Asesorar sobre adaptaciones y productos de apoyo para la realización de las actividades de la vida diaria (silla de ruedas con propulsión, adaptadores para la alimentación, vestido, aseo).

-Prevención de las características del cliente: Asesorar al usuario en cuanto a las ventajas que le proporcionan las férulas, higiene postural y medidas de posicionamiento, para prevenir inmovilidad, contracturas, deformidades y úlceras.

-Rehabilitación física: Aplica la actividad como medio preventivo o terapéutico con la finalidad de conseguir la mejora en el desempeño funcional del paciente, a través de la actividad con fines terapéuticos se lleva a cabo la rehabilitación de los aspectos que causan limitación en el paciente.

-Técnicas de ahorro energético: Entrenamiento a cuidadores y personal a cargo de pacientes dependientes en ergonomía postural y técnicas de ahorro energético para la mejora de la realización de las labores y el sufrimiento mínimo de nuestro cuerpo

-Motricidad fina y gruesa: Mejorando agarres y pinzas necesarias para e desarrollo de las actividades de la vida diaria (comer, vestido..).

-Estimulación cognitiva.

-Disfagia.

 

ATAXIA
La ataxia es un síntoma, no es una enfermedad específica o un diagnóstico. Ataxia quiere decir torpeza o pérdida de coordinación. La ataxia puede afectar a los dedos y manos, a los brazos y piernas, al cuerpo, al habla, o a los movimientos oculares. Esta pérdida de coordinación puede ser causada por varios y diversos condicionantes médicos y neurológicos: por esta razón, es importante que una persona con ataxia busque atención médica para determinar la causa subyacente del síntoma y conseguir el tratamiento apropiado. (National Ataxia Fundation)

Causa:
A menudo, la ataxia es causada por la pérdida de función en la parte del cerebro que sirve como “centro de coordinación”, que es el cerebelo. El cerebelo se localiza en la parte de atrás y la parte más baja de la cabeza. La parte central del cerebelo está involucrada en coordinar los complejos movimientos de andar o caminar. Otras partes del cerebelo ayudan a coordinar los movimientos de los ojos, el hablar y el tragar.

La ataxia también puede ser causada por trastorno de las vías principales dentro y fuera del cerebelo. La información entra en el cerebelo desde el cordón espinal y otras partes del cerebro, y los signos del cerebelo salen al cordón espinal y al cerebro. Aunque el cerebelo no controla directamente la energía (función motora) o sensación (función sensorial), el motor y las vías sensoriales deben trabajar adecuadamente para proporcionar la entrada correcta al cerebro.

Tipos:
Aunque la ataxia de Friedreich es la más frecuente de todas, existen cerca de 200 tipos diferentes de ataxias. De todas ellas, en casi 160 se conoce su localización cromosómica.

De forma global las ataxias se pueden clasificar de la siguiente manera:

  • Ataxia cerebelosa
    Cuando hay alteraciones en el cerebelo o sus conexiones. Provoca descoordinación de movimientos con pasos irregulares y tambaleos. También da origen a un habla temblorosa que afecta al tono y el volumen de la voz. Puede ser:
  • Hereditaria autosómica recesiva. Compone siete de cada 100.000 casos de enfermedades neurológicas. Se suele dar antes de los 20 años y provoca un desarrollo anormal del cerebelo y de la médula espinal. Las más frecuentes son la ataxia de Friedriech y la ataxia telangiectasia.
  • Hereditaria autosómica dominante. El cerebelo presenta disfunciones que causan incoordinación en la actividad muscular, presentando un desequilibrio constante e incluso mareos.
    Hereditaria episódica. Provoca episodios recurrentes de vértigo u otros síntomas típicos de la ataxia.
  • Hereditaria ligada a X. Provoca síntomas secundarios a los habituales de una ataxia, como demencia, sordera o espasticidad.
  • Adquirida. Se genera por una enfermedad que afecta al cerebelo, como tumores, infartos, hemorragias o lesiones demielinizantes. Puede tener un origen tóxico (alcohol, fármacos), autoinmune (gluten, enfermedades autoinmunes), déficits nutricionales (falta de vitamina B12, vitamina E) o asociadas a enfermedades degenerativas (atrofias).

Ataxia sensorial
Afecta a los cordones posteriores de los ganglios dorsales o a las vías espinocerebrales. Suele manifestarse con síntomas como la pérdida de equilibrio o el cierre de los ojos.

Ataxia laberíntica
Afecta al sistema vestibular y del laberinto (oído). Provoca desequilibrios.

ATAXIA DE FRIEDERICH
La Ataxia de Friedreich es una enfermedad heredada que ocasiona daño progresivo al sistema nervioso ocasionando síntomas que oscilan entre debilidad muscular y problemas de dicción, por un lado, y enfermedad cardíaca, por el otro. Se le llama por el nombre del médico Nicholas Friedreich, que describió inicialmente la condición en la década de 1860. La “ataxia“, que se refiere a los problemas de coordinación, tales como movimientos torpes y falta de estabilidad, ocurre en muchas enfermedades y condiciones diferentes.

Síntomas:
Los síntomas comienzan comúnmente entre los 5 y 15 años, pero en raras ocasiones pueden aparecer tan pronto como a los 18 meses o tan tarde como a los 30 años de edad. El primer síntoma en aparecer es generalmente la dificultad en caminar o ataxia del caminar. La ataxia empeora gradualmente y se propaga lentamente a los brazos y, luego, al tronco.

Los signos iniciales incluyen deformidades de los pies tales como pie en forma de porra, flexión de los dedos de los pies (movimientos consistentes en doblar los dedos de los pies involuntariamente), dedos gruesos de los pies en forma de martillo e inversión de los pies (desvío hacia adentro). Con el tiempo, los músculos comienzan a debilitarse y a atrofiarse, en especial en los pies, las partes inferiores de las piernas y las manos y aparecen deformidades.
Otros síntomas incluyen pérdida de reflejos de los tendones, en especial en las rodillasy en las muñecas y los tobillos. A menudo hay una pérdida paulatina de sensación en las extremidades, que puede propagarse a otras partes del cuerpo. Aparece disartria (lentitud en la dicción o dicción indistinta) y la persona se cansa con facilidad.

Son comunes los movimientos rítmicos, rápidos e involuntarios del globo ocular. La mayoría de las personas con ataxia de Friedreich adquieren escoliosis (encurvamiento de la espina dorsal hacia un lado) que, si es aguda, puede dificultar la acción de respirar.

Algunas personas pierden la capacidad de oír o de ver. La manera en que progresa la enfermedad varía de una persona a otra. Por lo general, dentro de 15 a 20 años después de aparecer los primeros síntomas, la persona queda recluida en una silla de ruedas y, en las etapas posteriores de la enfermedad, las personas quedan totalmente incapacitadas. La expectativa de vida se ve grandemente afectada y la mayoría de las personas con Ataxia de Friedreich mueren en los primeros años de la vida adulta, si existe además enfermedad cardíaca seria, la causa más común de la muerte. No obstante, algunas personas con síntomas menos agudos de Ataxia de Friedreich viven por mucho más tiempo.

 


Fuentes:
-Mª Teresa Hernández Meseguer Terapeuta Ocupacional
-Revistatog.com
-DMedicina.com

 

 

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