Tal y como miras al cruzarnos en la calle

  

 

 

No sé si es mejor saberse o no preguntarse la lección sobre sí mismo.
Casancio de muchas cosas, extenuado de otras, muerto, borrado, desaparecido en combate..
Pero lo divertido es que no hay guerra.

Señor, ¿por qué me mira así...?
Cree que es importante lo que piensa de mí.
¿Es eso?
El desatino, yo tengo en la cabeza lo mismo que usted: mierda.
¿Soy un niño, un tullido, un amorfo, una calamidad, un objeto demasiado dependiente....?
¿Señor, por qué me mira así?
¿Cree que no puedo follar? Pues presénteme a su mujer o mejor a su madre....

La sombra de sus desdichas no es nada despreciable, tiene usted problemas, tal vez más que yo.
Si, enfermo, ayude o no ayude, pero no mire así.
¿Sabe? La mirada penetra y penetra, y jamás se olvida.
Sostener las miradas que repelen, aislan la comunicación.
¿Cómo devuelvo la mirada? ¿qué cosa devuelvo?
Semen. Semen sí envuelto su miseria sexual, en su mascarada de turno y en pan bimbo con ajolio.
¿Por qué me miras así?

Sé que soy hermoso, sé que destaco, sé que brillo más porque mi piel es de metal de sostener tu mirar. Sí soy de metal, ¿qué quieres que les dé a los que amo sino metal duro, frío que deben frotar para calentar y tocarme?

Necesito devolver la mirada, pero no sé mirar así como usted.... Miro como me miran, con mis miedos, con mi amor, con mi compromiso, para darte todo, lo que tengo y lo que no tengo.
Pero... ¿Por qué me miras así?

¡Tócame! Me dejo tocar. ¡Háblame! Me dejo conversar... ¡Pídeme! Quiero saber que te puedo amar.
Bueno, eres como miras y no quiero que me mires así, te odio lo mismo que te necesito, te odio caminante porque no te paras junto a mí. Porque no me amas, sólo miras.

Mi no poder, mi inseguridad, mi pequeñez, mi insignificancia, mi estupidez, pero no miras tu pequeñez, tu no poder, tu inssignificancia, tu inseguridad, tu estupidez. Quisiera poseer el capazo más grande que permitiera albergar todas las miradas de todos los tús, para devolverlas una a una en un horizonte de rabia, que como un océano de incomprensión tiene la tempestad que alimenta un odio incommensurable cuando me miras así.
Pero las miradas pesan como un muerto, y me hundo, me estoy hundiendo... ¿sabe?

No señora, no, no me la voy a tirar, no es mi tipo, pero... ¡No me mire así!
¿Por qué me miras así?
No, definitavemente no somos hermanos. Mis hermanos se han acostumbrado a verme como uno más, como un caminante más aunque se deslice por el suelo. Ese es el sol, el viento, el mar, el árbol, la leche hidratante... Los amantes en su intimidad, las nubes... Y hay miradas extrañas, miradas que intentan, miradas que acogen mi mundo, aunque no quepa.

¿Por qué me miras así?
Si los dos somos caminantes, aunque sea yo el que va en silla de ruedas.


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