Arquímides

  

 
 

¿Quién iba a resultar ser el desahogo del mal carácter del profesor? Sin duda al que le preguntaron en estado obnubilado; no se percató de las explicaciones de la Geometría de aquel año. Una sonrisa de triunfalismo tras llegar el primero en ese maratón de no sé qué olimpiada, esos aplausos y vítores al entrar en el estadio, se transformaron en ese ámbito extraño de un castigo severo y alguna risa entre la tensión de sus compañeros:

- ¿Que nunca ha oído hablar del principio de Arquímedes? Pues... ¡Lo copiará cien veces!

Las gafas del profesor chupado, dejaron de ser normales: adquirieron el tamaño de un metro de diámetro en esa esfera blanca y sanguinolenta; sus gafas fueron tan grandes como esos exagerados globos. Los dientes tornaron en afilados cuchillos como de tiburón blanco; su voz fue ronca al ser más lenta, su olor fue de sulfuro y su piel comenzó a poblarse de escamas brillantes verdes y grises, cuando su traje de cheviot dejó de tener sentido.

Entre bufidos y gañidos furiosos se dejaba oír: “cien veces”, “Arquímedes”.
Cuando el monstruo pavoroso de ira contenida fue en busca de otra víctima, se volvió en gestos horrorosos e increíblemente ágiles para una alimaña cuatro o cinco más grande que él y, en ese instante, el profesor bien podía tratarse de ese cuerpo que sumergido en un fluido... La escuela estaba rodeada de un foso de agua infectada por mosquitos venenosos letales y por pan de rana ácido proveniente de un meteorito...

En breves segundos urdió el plan perfecto e imaginó la perfección arquitectónica del edificio de la escuela: mientras el profesor atravesaba el puente levadizo, él daría el empujón perfecto que daría con el cuerpo del monstruo pestilente en el foso de mil metros de profundidad y agonía. De pronto, el dragón se volvió bruscamente y le dijo con  la mayor audacia de esa bestia del inframundo:

- ¿Qué?
El niño se asustó y en un agónico suspiro musitó en su humildad forzada:

- Nada, nada...
No había previsto que el pavoroso ser podría tratarse de una alimaña voladora con las alas camufladas entre las protuberancias óseas de la espalda.

 

 

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