Adaptación 

  

Fuente, 24/04/2016

 
 

Cuando estamos viendo algo que es verdad, algo que llevamos mucho tiempo buscando, muchas veces nos suele asustar tanto que nos descoloca, pero al final siempre, de una manera u otra, nos acabamos adaptando. Esa es una de las grandes capacidades de la raza humana, al fin y al cabo de todo ser vivo.

Hace poco fui a ver un documental de un amigo que acompañaba a un colega voluntario para ofrecer su ayuda en la Isla de Lesbos, en Grecia. César grabó muchas imágenes, e hizo un documental mostrando el trabajo que realizaba Jorge, el voluntario; como tantos otros que dedican gran parte de su vida a labores de solidaridad, cuando no se pide nada a cambio. En el documental vimos y oímos muchas verdades de primera mano, cosas que hacen que este mundo parezca realmente repulsivo y tengamos vergüenza ajena… mucho sufrimiento, desgracias, lágrimas, esfuerzo; pero también muchísima alegría, enormes sonrisas y poderosas risas.
Ahora me vino a la mente como un ejemplo pensando en tantas cosas caóticas que siguen sucediendo ahora mismo y en las capacidades de adaptación que tiene el ser humano para sobrevivir.

Yo suelo presumir al decir con gracia que tengo un máster en adaptarme a los cambios. Sé que no es comparable, pero es un mérito vivir con una enfermedad degenerativa y tener que ir adaptándote a los cambios físicos constantemente durante largos años con la cabeza alta. Cuando a los trece años me diagnosticaron y me dijeron la verdad, me descolocaron entera y me negué a aceptarlo, no me atrevía ni a pensar en ello. Pasaron 9 años hasta que realmente tomé conciencia de lo que me pasaba.

Siempre, tarde o temprano, es posible reponerse.
Mery

 

 

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