La importancia del cuidador principal 

  

Fuente, 04/2016

 
 

 Sonia Martínez Sánchez, Fisioterapeuta del CREER

En el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (CREER) el departamento de fisioterapia no puede dejar de lado la figura del cuidador principal.

Dentro de nuestras principales funciones está educar para la salud, guiar en el proceso de adaptación a las dificultades o
limitaciones físicas tanto a la persona afectada como a su familiar o cuidador principal.

ATENCION DIRECTA
La intervención se orienta en la prevención y en el tratamiento de déficits motores; la atención directa está dirigida a mantener capacidades, conservar el mayor grado de funcionalidad posible, evitar el deterioro a nivel articular, muscular y circulatorio y
especialmente a prevenir futuras deficiencias o complicaciones.

Nuestras sesiones deben servir para implicar a la persona en su propio proceso de recuperación o mantenimiento, debemos educarles a cuidar su cuerpo y a sacarle el mayor partido posible. El tiempo dentro de la sesión es aproximadamente una hora pero
es realmente importante lo que hacen las 23 horas restantes.

Nuestra labor incluye facilitarles pautas, ejercicios y recomendaciones para que ese periodo sea una n, apoyo o refuerzo de las sesiones, en muchos casos necesitaremos la supervisión de su cuidador por lo que es muy importante también su adiestramiento e
implicación.

Queremos fomentar el uso de las capacidades, optimizar la actividad física tanto en el ocio, como en la realización de las actividades de la vida diaria o en cualquier otra faceta de la vida. Es muy importante ayudarles a mantener el máximo grado de autonomía personal, prevenir que aumente su dependencia y facilitar la permanencia en su entorno natural, si este es su deseo, evitando su internamiento en centros de forma prematura o
innecesaria.

Las enfermedades raras suelen cursar de forma progresiva, por lo que son muchas las personas que pasan por nuestro departamento que van a necesitar ser cuidados por un familiar cercano al no poder valerse por sí mismos. Muy frecuentemente, esta circunstancia no es breve ni temporal, puede prolongarse durante meses o años, pues la
mayoría de estas enfermedades son crónicas y degenerativas.

El proceso de cuidar en el propio domicilio es muy complejo y asiduamente se vive como una experiencia estresante que afecta en mayor o menor medida a la estabilidad física y psíquica tanto de la persona cuidada como del cuidador.

Desde el Departamento de Fisioterapia, intentamos ayudar a disminuir ese posible grado de estrés y ansiedad en los cuidadores fomentando higiene postural y buenos hábitos en el cuidado del familiar. Para prevenir posibles complicaciones, adiestramos al
familiar en la realización de movilizaciones, evitando malas posturas y sobrecargas que puedan afectar a la salud u ocasionar futuras molestias o lesiones, incentivando la participación de la persona afectada en sus propios cuidados colaborando de manera activa para evitar que adquiera un rol de “no participación” que le dificultaría seguir mantenimiento sus capacidades y aceleraría el proceso de dependencia de otra persona.

ATENCION GRUPAL
Además de la intervención individual, en sesiones ordinarias con el familiar y el afectado también tenemos atención en talleres grupales dentro de los diferentes programas del centro: Programa de Autocuidados, Programa de Encuentros y Programa grupos de trabajo SAMER.

Estos talleres están dirigidos a los cuidadores principales y se plantean de forma práctica y con apoyo de medios audiovisuales.

Dependiendo de las características del grupo se hacen diferentes planteamientos: Un planteamiento general si es un grupo numeroso o muy variado en cuanto a las características de los afectados o los cuidadores.

Si es un grupo reducido y homogéneo, se plantean y resuelven situaciones concretas decada uno de ellos. En cualquiera de los casos trabajamos haciendo especial hincapié en movilizaciones, cambios posturales e higiene postural.

Para adiestrar en la realización de cambios posturales se enseña a realizar un plan de rotaciones programadas e individualizadas a seguir, a evitar apoyar sobre lesiones, a respetar una adecuada alineación de cuerpo con buena distribución de pesos, a evitar
arrastres y, por supuesto, a cuidar la postura del propio cuidador.

Para ello, si es necesario, se recrea el entorno domiciliario para adiestrar en la realización de las maniobras más habituales con las personas inmovilizadas: incorporación de la cama, pasar de la cama a la silla y pasar de sentado en un sillón a posición de pie. Si se
considera necesario se les asesorara o derivara al departamento de terapia ocupacional para introducir el uso de ayudas técnicas como discos de giro, tablas de transferencias, grúas…

Otro aspecto muy importante es la Higiene Postural para las personas cuidadoras.

El cuidador debe usar su cuerpo de manera eficaz y cuidadosa, debe procurar que la altura de la cama sea la adecuada para él y debe mantener al familiar lo más cerca posible de su propio cuerpo. Es importante que fortalezca los músculos de las zonas con
las que más trabaja: abdomen, espalda, piernas y brazos. Debe evitar posturas encorvadas y debe trabajar con movimientos suaves. Sus pies deben colocarse separados, uno un poco más adelantado, aportando una base de soporte amplia, en dirección al movimiento, las rodillas flexionadas, para evitar sobrecargar los ligamentos y
meniscos, la espalda recta, el vientre apretado, la pelvis bien colocada, la barbilla debe estar metida, colocando así bien la zona cervical con respecto al tronco. Los brazos y codos deben permanecer pegados al cuerpo. El agarre debe hacerse con toda la palma de la mano, preferiblemente a nivel de glúteos, omóplatos y rodillas.

Tanto el cuidador como el afectado deben formar un tándem perfecto. El cuidador debe estimular al máximo la autonomía personal y evitar la sobreprotección. El afectado debe querer ser lo más autónomo posible y el cuidador debe apoyarle y motivarle para
que así sea. Si no logran ser un equipo con un mismo objetivo y no comparten las mismas expectativas, aparecen los roces y se dificulta la relación. El afectado debe intentar realizar por sí mismo el mayor número posible de actividades, y el cuidador debe estar alerta y preparado para prestarle apoyo y ayuda solo en lo realmente necesario. Es muy importante que sean partícipes de todo. El cuidador debe respetar los espacios, la opinión y los tiempos de la persona que cuida pues en ocasiones se confunde la necesidad de
tiempos mayores para poder realizar las actividades con una imposibilidad para realizarlas. También deben estar asesorados para evitar la exposición a riesgos innecesarios es importante que sepan acondicionar el entorno físico retirando obstáculos y barreras que puedan dificultar la tarea o suponer un riesgo. Tanto el cuidador como el afectado deben conocer los límites y las capacidades para evitar que el cuidador pida que haga más de lo que pueda hacer sin ver el riesgo de posibles lesiones o que el paciente asuma un rol de dependiente por miedo o comodidad.

 

 

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