La elección de la silla de ruedas

  

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Las sillas de ruedas están indicadas para permitir el desplazamiento de una persona que ha perdido la capacidad de deambulación, o cuando ésta ya no resulta funcional.

Habrá casos en los que será la única forma de desplazamiento y otros en los que solo se empleará en circunstancias concretas, (por ejemplo, distancias largas).

El uso de la silla de ruedas permitirá tener una mayor autonomía en su vida diaria, y propiciará el desplazamiento al lugar de trabajo, asistencia a actividades de ocio y esparcimiento, mantener contactos con amigos y familiares…

Una silla de ruedas debe adaptarse totalmente a la persona que la va a usar, es importante no comprarla a la ligera y asegurarse de que se hace una buena elección.

Es fundamental, y siempre que sea posible, que la elección de la silla esté aconsejada por un profesional especialista, bien sea un médico rehabilitador, un terapeuta ocupacional, un fisioterapeuta, un técnico ortopédico… 

Ellos pueden asesorarnos en nuestra compra, e indicar cual es la silla más adecuada para cada caso concreto. 

De cualquier manera,  presentamos a continuación una serie de indicaciones que pueden serviros a la hora de decantaros por una silla u otra.

Las sillas de ruedas

Criterios de elección Posturas en la silla de ruedas Medidas recomendadas para una postura correcta en un silla de ruedas Tipos de sillas de ruedas Accesorios para silla de ruedas Documentos relacionados

Criterios de elección sillas de ruedas

Aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir una silla de ruedas:

Adecuación al usuario: 

Tiene que estar adaptada a las dimensiones, peso y tipo de discapacidad del usuario. 

Si el uso de la silla es permanente conviene que disponga de cojines antiescaras.

Las dimensiones de la silla: 

Habitualmente existen varias tallas para cada modelo y algunos son regulables en altura, anchura y profundidad.

 Las dimensiones y características del entorno: 

Debe tenerse en cuenta cuáles van a ser los lugares habituales de uso; la habitación, el baño, el coche, el barrio… 

Hay sillas para exteriores, interiores o mixtas. Para pasar por las puertas deben quedar 5 cm a cada lado de la silla (si ésta mide 70 cm de ancho, la puerta deberá medir por lo menos 80 cm).

 Las actividades diarias a realizar: 

Se ha de valorar si la persona en situación de dependencia puede autopropulsarse, si va a recorrer distancias largas, si realiza transferencias frecuentes y cómo las realiza, o si va a estar mucho tiempo frente a una mesa.

Facilidad de plegado y transporte: 

Debe plegarse o desmontarse con facilidad. 

Las más sencillas son las de chasis plegables y las de ruedas de liberación rápida. 

Es importante tener en cuenta el peso total de la silla, cuanto menor sea el peso mayor facilidad de transporte (el peso oscila entre los 15 kg de las sillas manuales y los más de 60 kg de las sillas eléctricas).

Seguridad: 

Debe ser estable ante el vuelco y debe soportar el peso del usuario. 

Posturas en la silla de ruedas:

Es muy importante tanto la postura como la comodidad, sobre todo en usuarios que estarán permanentemente en la silla de ruedas. Por ello es conveniente adaptar la silla a las necesidades individuales de cada usuario y lograr:

Mantener una buena alineación de pelvis y de columna. Tener buen equilibrio en sedestación. Prevenir las úlceras por presión. Mantener la función respiratoria. Facilitar la movilidad de los brazos. Facilitar el trabajo de los acompañantes.

Medidas recomendadas para una postura correcta en la silla de ruedas:

 1. Asiento:

Hay que medir la anchura de la cadera y la largura del muslo para saber la medida de asiento más conveniente.

El asiento debe ser 2-4 cm más ancho que las caderas y el borde delantero debe quedar a 3-5 cm de la parte posterior de la rodilla. 

Si el asiento tiene una inclinación de 1-4º hacia atrás ayudará a evitar deslizamiento hacia delante de la persona. 

En ocasiones será necesario un cojín especial y adaptado para conseguir una postura correcta. 

2. Respaldo

Hay respaldos de diferentes alturas, su elección dependerá sobre todo del control de tronco que tenga la persona en situación de dependencia y siempre será mejor un respaldo rígido que uno flexible. 

Si el control de tronco es bueno, el respaldo debe quedar por debajo del homóplato, unos 2,5cm.  El respaldo no debe interferir al mover el brazo hacia atrás para que la persona pueda autopropulsarse.

La inclinación del respaldo respecto al asiento siempre que sea posible habrá que  regularlo entre los 100-110º 

Con poco control de tronco, el respaldo deberá llegar a la altura del hombro y es conveniente que la silla esté ligeramente basculada hacia atrás, para ayudar a mantener el equilibrio. 

3. Ángulo entre brazo y antebrazo: 

Un ángulo de 120º resultado de coger con la mano la parte más alta del aro propulsor.

4. Reposapiés: 

Deben estar bien regulados, mínimo a 5 cm desde el suelo, pero se recomienda 10-13 cm para evitar tropiezos. Las caderas y rodillas deben de estar correctamente alineadas y formar un ángulo de 90º. Los muslos deben estar apoyados, pero sin demasiada presión. 

Si los reposapiés están demasiado altos, los muslos no se apoyarán en el asiento y habrá demasiada presión sobre los glúteos. Si los reposapiés están demasiado bajos, la persona se escurrirá hacia delante en el asiento.

También tenemos que evitar que el pie se deslice o mueva en el propio reposapiés.

5. Reposabrazos: 

Lo ideal es que sean regulables, para poder adaptarlo a cada usuario. Se recomienda que el reposabrazos quede unos 2cm por debajo del codo con el brazo extendido. 

Tipos de sillas de ruedas

Sillas de ruedas manuales

1 Sillas de ruedas autopropulsadas 1 Sillas de ruedas no autopropulsadas

Sillas de ruedas eléctricas Sillas de ruedas de bipedestación

1. Sillas de ruedas manuales

Asiento con respaldo y ruedas laterales que permiten el desplazamiento mediante empuje manual. Se fabrican en acero cromado o lacado, aluminio y fibra de carbono. Pueden ser estándar o a medida, y diseñadas tanto para adultos como para niños.

Pueden usarse en interiores, exteriores o de forma mixta.

Su principal ventaja reside en la variedad de accesorios existentes, ofreciendo la posibilidad de amoldar la silla a cada necesidad. Son las más ligeras (10 - 20 Kg. aprox.).

1.1 Silla de ruedas autopropulsadas

Estas sillas incorporan aros para que puedan ser propulsadas por el propio usuario en situación de dependencia, o bien pueden ser impulsadas por el cuidador o acompañante. 

Si el usuario no puede mover la silla con la suficiente soltura no se recomienda este tipo de sillas, ya que son más anchas y pesadas que la misma versión en rueda pequeña. Será más práctica y manejable una silla sin aros.

Para una utilización de la silla mixta (uso en interiores y en exteriores) se recomienda la adquisición de sillas con ruedas posteriores de diámetro grande que facilita su utilización en exteriores (subir y bajar bordillos). 

Para el uso en interiores, si tenemos problemas de espacio se recomienda que las ruedas traseras tengan un mecanismo de extracción y unas pequeñas ruedas de tránsito, que nos permitirán hacer que la silla sea más estrecha. 

2.1 Silla de ruedas no autopropulsadas

Sólo pueden ser propulsadas por el cuidador o acompañante. Sus ruedas traseras son de menor tamaño, pueden ser medianas o pequeñas. Las hay plegables y fijas. Los modelos con asiento y respaldo flexible, se pliegan (25 - 35 cm de ancho) en tijera favoreciendo así la portabilidad.

2. Sillas de ruedas eléctricas

Esta silla es impulsada por una fuente de energía eléctrica. Pueden ser de interior, de exterior o mixtas y de tracción delantera, trasera y total. Están ideadas para personas con imposibilidad o severa dificultad para caminar, capaces de manejarlas y que quieran aumentar su autonomía para los desplazamientos.

Existen dos tipos de baterías. Las de ácido son algo más baratas y poseen más capacidad de almacenamiento de energía. Sin embargo, deben rellenarse con agua destilada y tienen el riesgo de que el ácido se derrame. Las baterías de gel son más seguras, pero con menor capacidad de almacenamiento. La batería permite una autonomía de unos 30 km a una velocidad de unos 10 - 14 km/h. El mando de dirección manual suele ser tipo joystick.

Pueden incorporar un gran número de accesorios:

Sistema antivuelco. Capacidad para superar bordillos de unos 5 - 10 cm.  Capacidad para subir pendientes del 15 - 20%. Amortiguadores. Luces (delantera, trasera, intermitente). Claxon. Indicador de batería. Asiento y respaldo reclinables manual o eléctricamente.

Existen modelos para niños y adultos. Los mandos de control pueden instalarse para que sean utilizados por el usuario (habitualmente con la mano), y/o por el acompañante. Suelen ser desmontables (50 cm de ancho y 60 cm alto) y los modelos más sencillos también plegables (60 cm de ancho). 

Hay sillas de ruedas todoterreno para su uso en el campo.

Su coste es elevado, son más grandes y requieren más mantenimiento que las sillas de ruedas manuales. Son pesadas (de 40 hasta 100 kg), siendo necesario para su transporte un vehículo adaptado o proceder a desmontarlas. Tanto si se utiliza en el domicilio como si se va a utilizar únicamente para desplazamientos exteriores, hay que disponer de un lugar para almacenarla.

3. Sillas de ruedas de bipedestación

Son sillas de propulsión manual o eléctrica que permiten al usuario ponerse de pie en su propia silla. Realiza la subida o la bajada con un mando electrónico que suele estar acoplado en el apoyabrazos. Están provistos de medidas de sujeción como petos, cinturones pélvicos y apoyos de rodilla. Permiten ponerse en pie a usuarios que no pueden hacerlo por sus propios medios, pudiéndose así beneficiar de esta postura. Es importante tener en cuenta que cuanto menor sea el control motor  y postural del usuario, mayores tendrán que ser las medidas de sujeción.

Accesorios sillas de ruedas

Son aquellos complementos, que se pueden añadir a la silla de ruedas con el objeto de adaptarla a las necesidades particulares de la persona. Cada modelo de silla tiene sus propios accesorios.

Profesionales especializados (médico rehabilitador, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta o técnico ortopédico) le pueden aconsejar sobre las adaptaciones realizables en la silla.

Respaldo

Puede ser rígido o flexible y fijo o reclinable.

Los respaldos flexibles se recomiendan a los usuarios ocasionales, o para aquellas personas que posean un buen control postural. Suelen ser plegables. 

Los respaldos rígidos son más adecuados para los usuarios permanentes de silla de ruedas o para aquellos con control postural deficitario.

Suelen ser acolchados, anatómicos y lavables. Hay modelos con respaldo extraíble. 

A algunos modelos se les puede incorporar unos apoyos laterales de tórax, para controlar las inclinaciones del tronco.

Asiento

Al igual que los respaldos, pueden ser flexibles o rígidos y su indicación dependerá también del control postural del usuario y del uso que se le vaya a dar. Algunos modelos permiten ser regulados en profundidad e inclinación (para elevar las piernas). También suelen tener varios tamaños (30 - 50 cm) para el mismo modelo.

Los acolchados son de diferentes grosores y densidades. 

Se le pueden incorporar sujeciones de silla y/o cuñas separadoras para las piernas.

Sujeciones de silla

Existen amplia gama de productos diseñados para mejorar la estabilidad y la seguridad de los usuarios de las sillas de ruedas. No inmovilizan completamente al usuario pero si evitan que el paciente pueda resbalar o desplazarse lateralmente.

Los más comunes son las cinchas y los chalecos. 

Las cinchas abdominales sujetan la zona abdominal o pectoral a la silla. Se abrochan mediante cierre a presión.

Las cinchas de sujeción inguinal tienen forma de “T”, son como los anteriores pero con una cincha añadida para la zona perineal.

Los chalecos, están indicados para personas con inestabilidad de tronco. Pueden tener cremallera frontal, o cierres laterales o posteriores, sujeción perineal, arnés separador de piernas….

Existen también unas cinchas que permiten mantener el antebrazo en posición correcta y evitan que se caiga por fuera del reposabrazos.

Reposabrazos

Es preferible que sean fácilmente abatibles, desmontables y regulables en altura, para favorecer las transferencias y una postura correcta.

Se clasifican en cortos o largos, y rectos o reducidos. Los cortos y reducidos permiten cierta proximidad a mesas y escritorios, mientras que los largos permiten una mayor superficie donde apoyar el brazo.

Algunos reposabrazos son de mayor anchura y/o acolchados para proporcionar un mejor posicionamiento en determinadas patologías. 

Reposacabezas

Indicado para usuarios con pobre control cefálico. Puede ser extraíble, regulable en altura, reclinable, flexible o rígido. Los rígidos y acolchados ofrecen diferentes formas anatómicas.

Los modelos con salientes laterales (tipo “orejera”) impiden además los desplazamientos involuntarios de la cabeza hacia los lados. La altura total desde el asiento  incluyendo el reposacabezas ronda los 80 cm.

Reposapiés

Los más utilizados y recomendados son los divididos en 2 (uno por pie) regulables en altura, abatibles y desmontables. Estos facilitan la aproximación a los objetos y las transferencias.

Apoyos para piernas

Los hay de 2 tipos, en forma de cincha y acolchados. Los primeros sirven para evitar que los pies se salgan por la parte posterior del reposapiés. Es una cinta que une ambos reposapiés.

Si el control de la posición de las piernas es muy pobre, se recomienda utilizar los acolchados. Estos cubren la parte posterior de la pantorrilla y se acoplan al reposapiés.

 Ruedas

Pueden ser neumáticas o macizas y pivotantes o motrices. El diámetro de la rueda varía según el tipo y el modelo de silla (por ejemplo: 600 mm, 315 mm, 200 mm). Para sillas de ruedas exteriores, se aconsejan ruedas grandes y neumáticas, por su capacidad de amortiguación y para facilitar la maniobrabilidad, aunque ocupan más espacio y pesan más. Para sillas de uso exclusivo en interiores se aconsejan las de pequeño diámetro y macizas (no se pinchan, son más resistentes).

Las llantas pueden ser con radios que son más ligeras o macizas que son más resistentes.

Las de dibujos lisos deslizan mejor y su rodadura es más suave para el usuario aunque su agarre es menor en terreno húmedo. Las de dibujos rugosos tienen mayor agarre y capacidad de tracción, siendo su conducción menos suave.

Es interesante que las ruedas autopropulsables (600 mm) se desmonten con facilidad por medio de un pulsador, para facilitar el acceso a lugares estrechos (por ejemplo: puertas). Se necesita para esto que la silla disponga de unas pequeñas ruedas “de tránsito” en la parte trasera.

Algunos modelos de sillas tienen o se les puede incorporar unos dispositivos antivuelco de apoyo trasero o delantero. Los hay con ruedas o sin ellas. Se recomienda que sean desmontables para poder superar grandes obstáculos.

Frenos

Las sillas manuales se frenan con una palanca que puede estar sobre la rueda o en el mango de empuje, (freno de tambor; tipo “freno de bici”). Pueden ser accionados con la mano o con el pie, y por el asistente o por el usuario dependiendo de su localización y el tamaño de la rueda. Existen alargadores para los mangos de los frenos.

En las sillas de ruedas eléctricas lo más común y deseable es que el propio motor haga las veces de freno; en tal caso, el freno se maneja soltando la palanca de velocidad.

Mandos de control de sillas de ruedas eléctricas

Pueden dirigirse con la mano, el mentón, el pie, la nariz, la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo que conserve movilidad y precisión suficientes. Puede ser accionado por sensores de ultrasonidos que detectan los movimientos de la cabeza, por sistemas de soplo-aspiración, por botoneras, por sistemas de reconocimiento de voz, por luces alternantes o por sistemas informáticos. Como accesorios más comunes presentan: el doble mando (uno para el usuario y otro colocado en el respaldo para el acompañante), mando abatible para permitir la aproximación a la mesa, el mando de mentón y el mando sobre mesita (para aquellos usuarios que no puedan estirar los brazos, el mando se coloca sobre una mesita que se apoya en los reposabrazos). Los controles pueden personalizarse programando la velocidad, la aceleración e incluso la sensibilidad del joystick ajustándose así a las necesidades y capacidades de cada usuario.

Otros complementos

A algunos modelos de sillas se les pueden incorporar los siguientes complementos:

- Soporte para bastón o gotero.

- Porta bombonas de oxígeno.

- Bolsos o mochilas.

- Bandeja sujeta-vasos y sujeta ceniceros.

- Mesa: muy útil para la realización de múltiples actividades de la vida diaria desde la silla. Suele ser extraíble. Válido también para usuarios con pobre control de tronco, ya que impide que el usuario se caiga hacia delante.

- Alargaderas o pivotes: colocados sobre el aro propulsor facilitan el agarre a personas con dificultades de prensión manual.

- Barras de inclinación: son dos barras que van unidas a la parte posterior e inferior del chasis de la silla de ruedas. Cuando el acompañante pisa esta barra, ayuda a levantar la parte delantera de la silla y así, se facilita subir bordillos o pasar obstáculos.

Cojines antiescaras

Están diseñados para prevenir la aparición de las úlceras por presión. Hay una gran variedad de modelos con diferentes sistemas de liberación de presión:

- De gel. - De espuma con forma anatómica o uniforme: los cojines de forma anatómica se pueden realizar tomando un molde del propio usuario. - De aire: pueden tener una, dos, cuatro o cinco celdas individuales. Estos compartimentos permiten diferentes densidades, para que las presiones sean absorbidas por la parte delantera, para una correcta posición de las piernas o para corregir las posibles asimetrías. - De látex. - De piel: espuma recubierta de piel de cordero o sintética. - De agua. - Atmosférico: utiliza la presión atmosférica y la gravedad. - Combinados: de espuma con fluido, gel o líquido.

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